Cómo enseñar la suma con acarreo — superar el bloqueo con los grupos de 10

"8 + 5". Tu hijo cuenta con los dedos, se le acaban y el lápiz se detiene. El primer gran muro de las matemáticas de 1.º de primaria es esta suma con acarreo.

No soy especialista en enseñar matemáticas. Hasta que empecé a documentarme para crear las fichas de diglabo, no sabía por qué tantos niños se quedan parados justo aquí. Al mirarlo, la causa resultó estar clara, y también lo que se puede hacer en casa.

La causa: componer y descomponer el 10 no está automatizado

La suma con acarreo es aquella cuyo resultado pasa de 10. El Ministerio de Educación de Japón lo explica así en su comentario a las directrices curriculares de matemáticas de primaria (2017): los niños miran los números como "10 y cuántos más", descomponen un número para formar 10 y así pueden reutilizar el cálculo que ya conocen (1.º curso, Números y cálculo).

En las escuelas de Japón esto se enseña con el llamado sakuranbo ("cereza"). Para 8 + 5 se descompone el 5 en 2 y 3, se suma el 2 al 8 para formar 10 y se añade el 3 restante: 13. Para poder usar este método hacen falta antes dos cosas:

  1. Componer el 10: responder al instante a "¿8 y cuánto son 10?" (8 y 2, 7 y 3, 6 y 4…)
  2. Descomponer números: responder al instante a "¿5 es 2 y cuánto?"

Los niños que se atascan en el acarreo casi nunca desconocen el método: lo que ocurre es que estas dos cosas todavía no son automáticas. Si cada descomposición exige pensar, pierden el hilo a mitad de camino. Es decir, el punto donde están parados no es el acarreo, sino el paso anterior.

No hay una única forma de descomponer

Saber esto quita algo de presión. Yo daba por hecho que había una forma correcta de partir la cereza. No la hay.

El mismo comentario indica que en la suma "son posibles diversas formas de calcular", y presenta 8 + 7 con dos de ellas:

  • Descomponer el sumando (el 7): 7 en 2 y 5, así 8 + 2 forma 10, y 10 y 5 son 15
  • Descomponer el primer número (el 8): 8 en 3 y 5, así 3 + 7 forma 10, y 10 y 5 son 15

Por tanto, si tu hijo descompone de forma distinta al dibujo que vio en clase pero está formando un 10, no lo está haciendo mal. Ajustar la notación puede esperar a que lo entienda.

Cómo enseñarlo en casa

Paso 1: comprobar la sensación de "10 y cuántos"

Pregúntale "¿10 y 3 cuánto es?". Si responde "13" al instante, la noción de grupo de 10 está. Si duda, empieza con un juego: contar "un grupo de 10 y cuántos sueltos" con una huevera o con bloques.

Paso 2: convertir "¿cuánto falta para 10?" en un juego oral

En el baño o en el coche: "¿8?" "¡2!", hasta que salga de inmediato. Valen cartas o dados. Automatiza esta práctica oral antes que cualquier cálculo escrito. Añadir fichas mientras esto sigue siendo lento solo alarga el tiempo de pensar en cada problema.

Paso 3: escribir el método diciéndolo en voz alta

"8 + 5. Al 8 le faltan 2 para 10. Parto el 5 en 2 y 3. 10 y 3 son 13." Decir los pasos en voz alta evita perderse a mitad. A medida que se asiente, la voz baja, hasta hacerlo todo mentalmente.

Qué conviene evitar

  • Prohibirle contar con los dedos: contar así es una etapa normal. Cuando componer el 10 sea automático, lo dejará solo
  • Darle de golpe un montón de fichas: hacer cantidad sin entender deja un único recuerdo, el de que las matemáticas son desagradables. Empecé a construir diglabo justamente porque veía a mi hija desgastarse así

Cómo practicar

Las fichas gratuitas de diglabo están ordenadas para poder empezar por el paso anterior al que se le atraganta.

  1. Empieza con Suma hasta 10 para comprobar que la suma sin acarreo va fluida
  2. Suma con acarreo tiene fichas ordenadas por etapas, empezando por la práctica del método de la cereza. Una hoja al día, con variantes de los mismos contenidos y distintos números para repetir
  3. En 2.º, Suma de 2 cifras usa el acarreo dentro de la suma en columna. Si en 1.º la respuesta oral es inmediata, la suma en columna entra sin problemas

Corrige con la hoja de soluciones y repite solo los problemas fallados. No hace falta rehacer la hoja entera.

Preguntas frecuentes

P. ¿Hay que usar obligatoriamente el método de la cereza?

R. El objetivo es la sensación de "ver los números en grupos de 10"; la cereza es solo una línea de apoyo. Como se ha visto, el propio comentario recoge más de un método. Si tu hijo calcula bien mentalmente, no hace falta imponer una notación. Eso sí, si en un examen del colegio se exige una forma concreta de escribirlo, ajústate a ella.

P. Tengo la sensación de que solo lo memoriza y me preocupa

R. Memorizar que "8 + 5 = 13" no es malo en sí; los adultos también calculamos de memoria. Lo que conviene comprobar es si puede explicar, aunque sea una vez, por qué son 13. Memorizar sobre una explicación es soltura.


No hay prisa. Este es un punto donde se paran muchísimos niños, y pararse aquí no es ningún problema en sí. Cuando el paso previo, "10 y cuántos", se automatice, un día lo resolverá con normalidad.


Este artículo lo escribe un padre que desarrolla diglabo. No soy docente ni especialista en educación. La parte general se basa en cómo se enseña este tema en las escuelas primarias de Japón, contrastada con las directrices curriculares oficiales de Japón.

Las fichas de diglabo siguen el currículo japonés. Qué significa esto si vives fuera de Japón