Qué tienen en común los niños que no resuelven problemas — detrás del "pero si calcula bien"

"Calcula bien, pero los problemas no le salen." Sea cual sea el curso, es lo que más oigo.

Yo también pensé al principio que era cuestión de lectura, que habría que trabajar lengua. Al mirarlo, no es eso. Basta ver los exámenes: los tropiezos son mucho más concretos y cada uno pide su propio remedio. Y lo que pide el comentario curricular tampoco es comprensión lectora, sino moverse entre la situación, el dibujo y la operación.

Cuatro tipos

Tipo 1: no sabe convertir la situación en dibujo

Lee el problema y no consigue dibujar la escena. Pídele que dibuje "cuatro bolsas con tres naranjas en cada una" y te dibuja tres naranjas por un lado y cuatro bolsas por otro. Es señal de que la frase se procesa como un bloque de palabras y no se reconstruye como escena.

El Ministerio de Educación de Japón, en su comentario a las directrices curriculares de matemáticas de primaria (2017), indica que la enseñanza debe profundizar en el significado de las operaciones "relacionando la expresión con palabras — como 'el número de naranjas en cuatro platos con cinco en cada uno' — con la expresión mediante dibujos como círculos o cintas, y con la expresión mediante objetos concretos" (2.º curso, Números y cálculo). Palabras → dibujo → operación es un mismo trabajo continuo también en el aula.

Tipo 2: elige la operación por palabras clave

El niño que resuelve con una tabla mental — "en total, sumo"; "queda, resto" — se derrumba en los problemas sin esas palabras y en los que van al revés. "Me comí 5 naranjas y quedaron 3. ¿Cuántas había al principio?" dice "quedaron", y es una suma. Este tipo es tan habitual que tiene su propio bloque: Problemas verbales inversos.

Tipo 3: no mira lo que se le pregunta

La operación y el cálculo están bien, pero responde a otra cosa: da el total cuando se le pide la diferencia. Ha cogido la costumbre de montar la operación con los números que ve, antes de terminar de leer.

Tipo 4: en los problemas de dos pasos, hace solo el primero

"Compras tres panes de 80 y pagas con 500. ¿Cuánto te devuelven?" y responde 240. Practicar solo problemas de una operación crea el reflejo de que un resultado significa haber terminado.

Cómo enseñarlo en casa

Paso 1: días de dibujar y nada más

Sin pedir operación ni resultado: solo dibujar la escena. Si "cuatro bolsas con tres naranjas" sale bien, la multiplicación aparece sola. Si puede dibujarlo, puede plantearlo: ese es el principio básico de los problemas. En los primeros cursos, los enunciados de Problemas verbales de multiplicación y Problemas verbales de diferencia sirven de material para dibujar.

Paso 2: practicar al revés, inventando el problema desde la operación

El comentario recoge también la actividad inversa: a partir de la operación 3 × 5, el niño escribe su propio problema, como "hay paquetes con tres flanes cada uno y hay cinco paquetes; ¿cuántos flanes hay?". Si operación → situación funciona, situación → operación también. Basta con escribir "4 × 6" en un papel y decir "invéntame una historia con esto".

Paso 3: que diga primero "¿qué te preguntan?"

Después de leer y antes de escribir nada: decir qué se pregunta. Si además nombra la unidad de la respuesta (¿naranjas? ¿euros? ¿personas?), aprobado. El Tipo 3 desaparece casi por completo con este único gesto.

Paso 4: escribir primero la operación con palabras

Escribe "(precio de uno) × (cuántos compra) = (total)" y después sustituye los números. Desplaza la elección de la operación desde las palabras clave hacia la relación entre cantidades.

Paso 5: preguntar "¿por qué esa operación?" en los que acierta

Más eficaz que insistir en los fallados es pedirle que explique uno que ha acertado. Si lo explica, la comprensión es real; si se atasca, el acierto fue suerte. Pregunta desde el "enséñame", no desde el interrogatorio.

Cómo practicar

  1. En 2.º los problemas se separan por tipo de situación. Problemas verbales de diferencia, Problemas verbales de orden y posición y Problemas verbales inversos, en carga lectora creciente
  2. Diversos problemas verbales en 3.º y Diversos problemas verbales en 4.º mezclan tipos. Si va bien tema por tema y se derrumba en las mezclas, sospecha del Tipo 2
  3. Un problema al día basta. En los problemas cuenta la calidad de la secuencia — dibujar, decir qué se pregunta, escribir la operación con palabras — no la cantidad

Preguntas frecuentes

P. En voz alta lo resuelve, en silencio no

R. Es habitual y no hay que preocuparse. Leer en voz alta baja a la fuerza la velocidad y evita saltarse líneas. Haz de "los problemas se leen en voz alta" una norma durante un tiempo y vuelve a la lectura silenciosa cuando esté asentado.

P. ¿Le compro un cuaderno de comprensión lectora?

R. La mayor parte de los tropiezos en problemas es una destreza matemática — convertir una situación en un esquema de cantidades — más que comprensión lectora general. El Paso 1 (dibujar) funciona de forma más directa que un cuaderno de lengua. Eso sí, si en los primeros cursos no entiende el vocabulario ("diferencia", "en total"), empieza por explicar las palabras.


Los problemas apenas mejoran a base de cantidad; cambian con la calidad de un problema al día. Que salgan menos fichas no significa que no se avance.


Este artículo lo escribe un padre que desarrolla diglabo. No soy docente ni especialista en educación. La parte general se basa en cómo se enseña este tema en las escuelas primarias de Japón, contrastada con las directrices curriculares oficiales de Japón.

Las fichas de diglabo siguen el currículo japonés. Qué significa esto si vives fuera de Japón